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De todos los miedos que me cruzaron la mente durante la pandemia—a la enfermedad, a quedarme sin empleo, a perder un ser querido—el que menos vi venir, pero el que más atropelló mi vida fue la desinformación. Las teorías de conspiración. Las claras mentiras que se vendían a un público literalmente cautivo y presa fácil de la economía de los clics.
¿Qué es lo que me causa en sí tanto terror? El terror es conocido como un miedo muy intenso. Busca causar angustia. Puede ser que no te parezca nada terrorífico lo que para mí sí es, porque el ser humano tal cual no está activamente buscando causarme espanto.
Existen experiencias que desafían nuestra manera de comprender la realidad. Algunas personas buscan explicaciones en la ciencia; otras, en la fe; otras simplemente prefieren dejarlas sin respuesta.
#06 Editorial
Porque el terror no necesita fantasmas ni muertos vivientes que toquen a la puerta al anochecer.
Empezaba a surgir en mí la convicción de que ningún género musical podría superar al que tanto admiraba.
La música no es un objeto estático, sino un acontecimiento único e irrepetible, aunque intangible.
Nunca imaginé que, a mi edad, fuera a incursionar en otro género musical como el K-pop, sobre todo porque es un idioma que desconozco. Pero ¿qué puedo decir? ¡Me atrapó!
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Las sombras siguieron apareciendo, pero a veces tomaban formas humanoides, con rostros, ropas y rasgos particulares. Dejé de prestarles atención pensando eran mi imaginación. Trataba de darles explicaciones más racionales -como a casi todo lo que hago en mi día a día-, sin pensar en cosas sobrenaturales o espirituales. Además, estudiaba en un colegio católico. Allí circulaban historias sobre personas poseídas, gente que veía cosas, acontecimientos sobrenaturales y toda clase de desgracias derivadas de meterse donde uno no debía.